Pastoral Familiar

El núcleo fundamental de la fe

El objetivo de la pastoral familiar es hacer protagonista a la familia, no ya como objeto de la pastoral, si no como sujeto activo de la misma. El camino de fe de nuestros hijos no sólo es labor del colegio o de la parroquia. Es una labor que todos, ya bien como padres o como abuelos, tenemos que asumir.

El núcleo fundamental de la fe es la familia. Por todo ello queremos que vosotros, padres y abuelos, tengáis distintos espacios para compartir la fe en la comunidad colegial. Queremos que haya espacios formativos, de celebración y de misión.

  • En muchas ocasiones las familias nos preguntamos cómo vamos a afrontar los temas de fe con nuestros hijos/nietos. Con los espacios formativos pretendemos daros esas herramientas que puedan ayudaros a compartir esos momentos de fe con ellos.
  • Queremos que las celebraciones sean verdaderos espacios para compartir a Jesucristo, que sean alegres y participativas.
  • Y también queremos que haya espacios de misión. Para todas aquellas familias que se vean llamadas a compartir su tiempo mediante un programa de voluntariado.

Así que os damos nuestra más cordial bienvenida a este maravilloso proyecto que es la pastoral familiar e invitaros a participar en ella activamente como padres enlaces, o como voluntarios en algunas de las actividades que vayamos organizando.

Tres dimensiones de la pastoral familiar

Entendemos la pastoral familiar en un colegio marianista como el conjunto de acciones evangelizadoras que, en el ámbito escolar, la comunidad cristiana de referencia realiza en la familia y con la familia, acompañándola en todas las etapas y situaciones de su camino vital.

Consecuentemente, la pastoral familiar incide en tres dimensiones:

  1. Cultivo de la persona, reforzando la fe del adulto, promoviendo una pastoral de adultos.
  2. Cultivo de la familia, celebrando y organizando actividades en familia.
  3. Cultivo de la comunidad cristiana de referencia, verdadera alma mater de la pastoral familiar.

Para la Pastoral familiar, la familia es no solo destinataria del mensaje sanador de Cristo, sino también agente misionero de primer orden, tanto hacia sí misma como hacia otros, en el contexto de la comunidad de referencia.