QUERIDOS AMIGOS: |
El pasado jueves 11 de febrero "la mano de Dios" tomó la fuerza de más de 1200 manos y 600 corazones que nos juntamos a "sentir con y por Haití" para que esa "mano de Dios" se pudiera acercar y amparar a los que más la necesitan. Muchos se quedaron fuera porque el nuevo patio cubierto se llenó de familias desde Primaria a Bachillerato, pero también cenaron en la “mesa cero” y no dejaron de aportar su donativo. La cantidad recaudada entre la cena del hambre y los sobres llegados de las familias ha ascendido a 21.571'41 €. Cantidad record en todas las campañas colegiales de todos los años de vida colegial. Además se recaudaron más de 5000 €. para los marianistas de Haití en las colectas de las Primeras Comuniones y varios donativos. De nuevo ¡GRACIAS!
Pero lo importante no es sólo la cantidad recaudada –que lo es- sino la corriente de solidaridad que se ha generado y generalizado en nuestro Colegio ante las necesidades de pueblo Haitiano.
El valor de la solidaridad, es uno de los valores que en nuestro Proyecto Educativo tenemos como prioritario para desarrollar y cuidar. Es un valor que cada mes demostramos en la “paraeta de D.Tomás”, pero, siendo una buena práctica solidaria, no termina ahí. Para muchos comenzará ahí, pero hemos de seguir más allá. Hay muchos más frentes a los que hemos de atender. Precisamente la Familia Marianista ha creado una ONG, Acción Marianista para el desarrollo (www.accionmarianista.org), que permitirá encauzar todo tipo de iniciativas solidarias; nos llegan también noticias de las necesidades de la Comunidad marianista de Cuba con 6 proyectos en marcha que necesitan de nuestra ayuda y ya conocemos las necesidades de las hermanas del Togo a las que venimos ayudando siguiendo la estela de D. Tomás. Sólo hay que aprender a mirar y a escuchar, sin que haga falta que haya una terrible catástrofe para enterarnos de las pobrezas de nuestro mundo. También así desarrollaremos otro de los valores prioritarios en nuestro PEC, el de la Justicia. Si con la solidaridad logramos hacer justicia –ajustar desajustes- lograremos, seguro, el otro de los grandes valores de nuestro PEC, la Paz.
La Cuaresma es una buena época para reflexionar y regenerar nuestros corazones: perdón, oración, limosna y sacrificio. Eso estamos viviendo en este camino hacía la Pascua de Resurrección en las celebraciones del perdón que se llevan cabo estos días; en la frugal cena del hambre y en los pequeños sacrificios que cada uno se ha impuesto para desarrollar el valor del esfuerzo (pequeñas renuncias a caprichos innecesarios, en el trabajo diario de cada uno, cumpliendo los deberes y tareas, desde los más pequeños hasta los mayores); en los Ejercicios Espirituales para alumnos, jóvenes y padres y las distintas propuestas de oración (alumnos, padres, fraternos), las eucaristías dominicales.. Pero el camino no termina en los buenos propósitos de la Cuaresma. Hemos de interiorizarlos y convertirlos en práctica habitual y hacer que Dios no deje de tener manos amparadoras y re-constructoras en todo momento.
Este camino, que comenzó en el Colegio con la celebración del Miércoles de Ceniza y culminará con las celebraciones de Semana Santa y la Pascua Joven de Logroño, no es un paréntesis en la vida cotidiana. El Evangelio no es una propuesta de excepción y con fecha de caducidad. Es para cada día. Nuestra cuaresma colegial está jalonada de actividades que hemos de integrar en ese crecimiento integral que también proponemos en nuestro PEC: preparando el final del trimestre con las mejores notas posibles; viviendo nuestras Fiestas Falleras a tope, pero con sentido común; participando en las competiciones deportivas; asistiendo a la Escuela de Padres y a las conferencias formativas y disfrutando del Viaje de Fin de Estudios en Italia.
1 Marzo de 2010
Carlos Ferrer
Director
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