"LAS MANOS DE DIOS" |
Como es habitual en nuestro Colegio, el mes de enero ha pasado cargado de acontecimientos felices: las Primeras Comuniones de nuestros niños de 4º, la celebración del Día Chaminade y, este año, la conclusión de las obras y bendición de los nuevos espacios colegiales, que concentró gran cantidad de familias y amigos del Colegio el pasado día 22. Todos estos acontecimientos han sido buenas noticias colegiales que nos llenan de alegría. Por todo ello hemos dado gracias Dios en las distintas celebraciones.
Pero también enero ha venido marcado por una sombra de tristeza, mezclada con impotencia. Muchos lamentos de dolor y reproche se han vivido estas semanas, porque cuando hemos contemplado con horror las imágenes que nos llegaban de Haití y hemos visto la muerte de tantas personas inocentes, ha sido fácil dejarnos llevar por el desaliento y preguntarnos y “Dios, ¿dónde está?”
Para muchas personas parece que el día 12 de enero “Dios se olvidó de Haití”. Eso parecía querer decirnos el periodista que, abatido, comentaba las imágenes estremecedoras de las consecuencias del terremoto, diciendo “los haitianos están abandonados de la mano de Dios”.
En momentos como éste, en los que en el Colegio estábamos disfrutando de la Fiesta del Beato Chaminade, se despierta nuestra conciencia y nos preguntamos “¿Por qué Dios me cuida a mí y descuida a otros?” Sí, Dios me cuida a mí –y por ello le hemos de estar agradecidos-, pero nos cuida a nosotros para que cuidemos a los otros, a los que más necesitan de esa mano de Dios que es la nuestra.
Los haitianos, como tantas personas de nuestro mundo que están hundidos en la pobreza, no están “abandonados de la mano de Dios”, sino “abandonados a la mano de Dios”. Siempre lo han estado, lo que ocurre es que esa mano no les ha llegado, porque esa mano, que es la nuestra, ha estado demasiado ocupada en “sus” cosas, olvidando que “esas cosas” incluyen la atención a los más necesitados (Mt.25). Esa mano somos nosotros. La pena es que esa mano ya no puede salvar a Haití de la pobreza en la que siempre ha estado inmersa, sencillamente porque Haití ha desaparecido. Los efectos causados sobre el país más pobre de América Latina han sido devastadores.
Ahora solo podemos re-CONSTRUIR. El colegio quiere compartir con Haití el dolor, pero también quiere contribuir a la reconstrucción del país y de nuestro corazón demasiado “en ruinas” por nuestros egoísmos y felicidades locales, que nos impiden ver más allá.
Por eso en la próxima campaña de “Manos Unidas”. Nos proponemos reflexionar, rezar y compartir dolor y bienes. Bienes que ayuden resolver los males de los haitianos hoy y de mañana, y de pasado mañana. De los Haitianos ahora por que “la mano de Dios” nos ha hecho recordar su ancestral miseria. Reflexionar juntos sobre este acontecimiento nos ha de ayudar a comprender que no hemos de esperar que “esa mano misericordiosa de Dios” nos tenga que recordar que hay otros pueblos en las mismas condiciones de pobreza permanentemente. Con el lema “sentimos con Haití-re-CONSTRUIMOS” os propondremos actividades en las que esperamos la participación de toda la Comunidad Colegial.
Desgraciadamente esta campaña no necesita ni “marketing”, ni publicidad, ni logo……solo necesita mucho dinero y amor. Porque “Aunque repartiera todos mis bienes a los pobres y entregara mi cuerpo a las llamas, si no tengo amor, de nada me sirve” (1Cor. 1-13).
1 Febrero de 2010
Carlos Ferrer
Director
|
|
|